Un año más el ayuntamiento de Tacoronte vuelve a sorprendernos a todos. Mientras la mayoría de las administraciones locales se preocupan por atraer clientela a sus zonas comerciales para con ello reactivar la maltrecha actividad económica, el gobierno de Hermógenes Pérez parece empeñado en ahuyentar a los posibles compradores.
En este sentido la campaña navideña constituye una de las más importantes épocas de año para cualquier negocio y, a sabiendas de ello, los ayuntamientos gobernados por personas medianamente inteligentes y responsables, de cualquier partido o ideología, intentan encontrar la formula para adornar y embellecer su municipio de manera que apetezca comprar en él y, a la vez, afrontar la reducción presupuestaria que la pobre situación económica actual ha ocasionado en la totalidad de las administraciones públicas.
Ante este problema la solución dada ha sido, de forma generalizada, no solo la reducción de los horarios de iluminación sino, además, la instalación de alumbrado de bajo consumo basado en bombillas de tecnología LED. Por contra, el ayuntamiento de Tacoronte continua adornando las calles del municipio con un alumbrado que, en su mayor parte, es anticuado, antiestético y poco o nada eficiente.
Las bombillas LED ( acrónimo inglés de Light Emitting Diode ) no solo ofrecen mayores posibilidades artísticas que redundan en un alumbrado visualmente más atractivo sino que, además, su vida media es de 50.000 horas y reducen el consume eléctrico a la mitad, ahorrándonos a todos gran parte de la factura eléctrica y disminuyendo de paso las emisiones de CO2 a la atmósfera terrestre.
Frente a estas, las bombillas tradicionales, las de filamento incandescente, suponen un auténtico despilfarro energético, causan mayores emisiones de CO2 y difícilmente alcanzan la estética de las anteriores.
Como si todo esto fuera poco, en el caso concreto de Tacoronte, vemos que muchas de las instaladas con motivo de la navidad son las mismas que las utilizadas para cualquier otra fiesta, cerca de una cuarta parte de ellas están fundidas y su distribución vuelve a ser arbitraria e irracional.
Por supuesto, la zona más afectada por la desidia del consistorio tacorontero vuelve a ser La Estación que, por ser la principal zona comercial del municipio, requeriría de una especial atención en este aspecto. Atrás queda el tiempo en el que durante la época navideña y especialmente en la noche de reyes resultaba prácticamente imposible caminar por este tramo de la carretera general. Comercios llenos de vecinos y visitantes que tiraban del carro de la economía local han dado paso a calles semivacías, de aspecto abandonado y mal iluminadas que empujan a los antiguos clientes a realizar sus compras navideñas en municipios vecinos o en alguna gran superficie comercial.
En definitiva, un año más, el ayuntamiento muestra su incapacidad y falta de iniciativa, hundiendo un poco más a Tacoronte en un pozo del que parece que nunca vamos a salir.
sábado 19 de diciembre de 2009
sábado 12 de diciembre de 2009
Llega la Guanchancha.
Se espera que para junio de 2010 comiencen a patrullar las calles de nuestro archipiélago los primero cien efectivos del Cuerpo General de la Policía Canaria.
Este cuerpo policial creado por el ejecutivo autonómico es, según palabras del presidente del gobierno, un complemento a los cuerpos de seguridad existentes cuya principal función consiste en mejorar la seguridad de las calles. Sin embargo, algunos aspectos de la policía canaria no terminan de convencer de su conveniencia al pueblo que en teoría protegerán.
Para empezar debemos centrarnos en el aspecto económico. Inmersos en plena crisis económica, cuando todo parece aconsejar austeridad en el gasto público y la comunidad autónoma ve drásticamente recortado su presupuesto, Paulino Rivero y José Miguel Ruano se empeñan en contar con policía propia, con un cuerpo de seguridad que respondan y ejecuten sus órdenes. La cuestión no es menor porque con solo echar un rápido vistazo a la orden y el decreto que regulan la normalización de la imagen de los vehículos y la uniformidad de los miembros del cuerpo, respectivamente, podemos hacernos una idea bastante aproximada del gasto que tienen previsto realizar. Todo tipo de vehículos para moverse por tierra, mar y aire así como diferentes uniformes para cada ocasión, incluyendo bañadores, trabas para las corbatas y hasta gafas de sol con el logotipo del Cuerpo General de la Policía Canaria habrán de pagarse con el dinero de nuestros bolsillos.

Otro aspecto discutible es el de las funciones que desarrollarán los agentes de este cuerpo. Como ya hemos apuntado, desde el gobierno de canarias se insiste en que su creación responde a la intención de mejorar la seguridad ciudadana pero la realidad es que la ley por la que se crea el Cuerpo General de la Policía Canaria recoge como funciones propias de la misma el acatamiento y ejecución de las ordenes que emanen del ejecutivo autonómico. Concretamente podemos encontrar entre estas funciones algunas tales como "velar por el cumplimiento de las disposiciones y órdenes singulares dictadas por los órganos de la Comunidad Autónoma de Canarias" o "el uso de la coacción en orden a la ejecución forzosa de los actos o disposiciones de la Comunidad Autónoma de Canarias".
En cuanto a la vigilancia de los espacios públicos, manifestaciones y grandes concentraciones las funciones de este cuerpo policial ni siquiera quedan bien delimitadas. La ley simplemente recoge que se encargarán de ello "con carácter prioritario" y "sin perjuicio de la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuando, bien a requerimiento de las autoridades de la Comunidad Autónoma, o bien por decisión propia, lo estimen necesario las autoridades estatales competentes". Con tal regulación lo que sabemos con certeza es que el futuro nos depara un gran número de conflictos entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad estatales y el Cuerpo General de la Policía Canaria.
Además, y a pesar de que Ruano insiste en que este cuerpo será complementario a los existentes, lo cierto es que la mitad de los 100 primeros agentes que entrarán en servicio proceden de otros cuerpos ya existentes. Uno de estos agentes es el propio comisario jefe de dicho cuerpo policial, el Señor Ignacio Badenas, un Valenciano (paradojas del nacionalismo canario) con 31 años de experiencia y que hasta hace poco ocupaba el cargo de jefe Provincial de Las Palmas del Cuerpo Nacional de Policía.
Muchas han sido ya las voces críticas y, auque es cierto que la profesionalidad de los agentes que formarán este cuerpo no puede ponerse en tela de juicio incluso antes de su comiencen a hacer su trabajo, hay algunos aspectos que hacen sospechar que, con la puesta en funcionamiento de la Policía Canaria, Coalición Canaria ve cumplidos sus viejos anhelos de tener directamente bajo sus órdenes un cuerpo policial. Un buen ejemplo de lo dicho es que la ley del Cuerpo General de la Policía Canaria prevé que el personal de dicho cuerpo reciba "asesoramiento jurídico en relación con aquellas situaciones derivadas del servicio" incluso cuando "se inicie procedimiento penal en razón de actos u omisiones en el ejercicio de su cargo" por haber actuado "en cumplimiento de orden de autoridad competente". Esta asistencia se la prestará el Servicio Jurídico del gobierno de Canarias y, si bien a continuación se recoge que "en ningún caso tendrá derecho a la asistencia jurídica el funcionario que haya incurrido en grave negligencia o abuso de sus funciones", la primera previsión parece presentarse como una especie de incentivo para que los agentes acaten sin reparo las órdenes que desde el gobierno de Canarias se les den.
No es complicado, en definitiva, encontrar al menos cierta base en los reparos puestos a la creación de este cuerpo de policía, máxime teniendo en cuenta que lo crea un partido que se cree dueño de nuestras instituciones.
Este cuerpo policial creado por el ejecutivo autonómico es, según palabras del presidente del gobierno, un complemento a los cuerpos de seguridad existentes cuya principal función consiste en mejorar la seguridad de las calles. Sin embargo, algunos aspectos de la policía canaria no terminan de convencer de su conveniencia al pueblo que en teoría protegerán.
Para empezar debemos centrarnos en el aspecto económico. Inmersos en plena crisis económica, cuando todo parece aconsejar austeridad en el gasto público y la comunidad autónoma ve drásticamente recortado su presupuesto, Paulino Rivero y José Miguel Ruano se empeñan en contar con policía propia, con un cuerpo de seguridad que respondan y ejecuten sus órdenes. La cuestión no es menor porque con solo echar un rápido vistazo a la orden y el decreto que regulan la normalización de la imagen de los vehículos y la uniformidad de los miembros del cuerpo, respectivamente, podemos hacernos una idea bastante aproximada del gasto que tienen previsto realizar. Todo tipo de vehículos para moverse por tierra, mar y aire así como diferentes uniformes para cada ocasión, incluyendo bañadores, trabas para las corbatas y hasta gafas de sol con el logotipo del Cuerpo General de la Policía Canaria habrán de pagarse con el dinero de nuestros bolsillos.

Otro aspecto discutible es el de las funciones que desarrollarán los agentes de este cuerpo. Como ya hemos apuntado, desde el gobierno de canarias se insiste en que su creación responde a la intención de mejorar la seguridad ciudadana pero la realidad es que la ley por la que se crea el Cuerpo General de la Policía Canaria recoge como funciones propias de la misma el acatamiento y ejecución de las ordenes que emanen del ejecutivo autonómico. Concretamente podemos encontrar entre estas funciones algunas tales como "velar por el cumplimiento de las disposiciones y órdenes singulares dictadas por los órganos de la Comunidad Autónoma de Canarias" o "el uso de la coacción en orden a la ejecución forzosa de los actos o disposiciones de la Comunidad Autónoma de Canarias".
En cuanto a la vigilancia de los espacios públicos, manifestaciones y grandes concentraciones las funciones de este cuerpo policial ni siquiera quedan bien delimitadas. La ley simplemente recoge que se encargarán de ello "con carácter prioritario" y "sin perjuicio de la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuando, bien a requerimiento de las autoridades de la Comunidad Autónoma, o bien por decisión propia, lo estimen necesario las autoridades estatales competentes". Con tal regulación lo que sabemos con certeza es que el futuro nos depara un gran número de conflictos entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad estatales y el Cuerpo General de la Policía Canaria.
Además, y a pesar de que Ruano insiste en que este cuerpo será complementario a los existentes, lo cierto es que la mitad de los 100 primeros agentes que entrarán en servicio proceden de otros cuerpos ya existentes. Uno de estos agentes es el propio comisario jefe de dicho cuerpo policial, el Señor Ignacio Badenas, un Valenciano (paradojas del nacionalismo canario) con 31 años de experiencia y que hasta hace poco ocupaba el cargo de jefe Provincial de Las Palmas del Cuerpo Nacional de Policía.
Muchas han sido ya las voces críticas y, auque es cierto que la profesionalidad de los agentes que formarán este cuerpo no puede ponerse en tela de juicio incluso antes de su comiencen a hacer su trabajo, hay algunos aspectos que hacen sospechar que, con la puesta en funcionamiento de la Policía Canaria, Coalición Canaria ve cumplidos sus viejos anhelos de tener directamente bajo sus órdenes un cuerpo policial. Un buen ejemplo de lo dicho es que la ley del Cuerpo General de la Policía Canaria prevé que el personal de dicho cuerpo reciba "asesoramiento jurídico en relación con aquellas situaciones derivadas del servicio" incluso cuando "se inicie procedimiento penal en razón de actos u omisiones en el ejercicio de su cargo" por haber actuado "en cumplimiento de orden de autoridad competente". Esta asistencia se la prestará el Servicio Jurídico del gobierno de Canarias y, si bien a continuación se recoge que "en ningún caso tendrá derecho a la asistencia jurídica el funcionario que haya incurrido en grave negligencia o abuso de sus funciones", la primera previsión parece presentarse como una especie de incentivo para que los agentes acaten sin reparo las órdenes que desde el gobierno de Canarias se les den.
No es complicado, en definitiva, encontrar al menos cierta base en los reparos puestos a la creación de este cuerpo de policía, máxime teniendo en cuenta que lo crea un partido que se cree dueño de nuestras instituciones.
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jueves 3 de diciembre de 2009
Tacoronte en la zanja.
Si bien parecía que el estado de las calles tacoronteras no podía ser peor lo cierto es que, con el regreso de las lluvias, hemos comprobado que la situación puede ser aún más grabe.
A lo largo y ancho de todo el municipio el firme presenta un aspecto más propio de otras épocas y las miles de grietas dejan de convertirse en el problema ante el alarmante y creciente número de baches.
Los efectos de la natural erosión que provoca el agua en cualquier material son exponencialmente multiplicados por el mal estado de las carreteras y se ha llegado a un punto tal que, en algunos casos, podemos hablar de potenciales peligros y auténticos obstáculos al tráfico rodado.
Desde las zonas costeras hasta llegar a Agua García, pasando por las medianías, el municipio está invadido de socavones de considerables dimensiones que deben ser esquivados por los conductores.
El ejemplo más gráfico es el de La Estación que, a pesar de ser la principal zona comercial y motor económico del municipio, muestra una imagen de total abandono. La situación es de tal entidad que podemos distinguir incluso los diversos colores pertenecientes a los distintos parcheados que durante años se han realizado. No obstante, se ha llegado a un punto en el que más allá de los baches y parches es posible observar un importante desnivel o hundimiento a lo largo de toda la vía.

Aunque es algo que aún no ha sucedido, la profundidad y envergadura de algunos de los hoyos y zanjas nos hacen pensar que, muy posiblemente, algún conductor despistado podría llegar a sufrir un accidente o daños en su vehículo. De suceder algo así no sería extraño que reclamara una indemnización al ayuntamiento y desde luego que el importe de la misma lo pagaremos entre todos.
Prueba de lo dicho es que en tan solo dos semanas se han realizado trabajos de parcheo por dos ocasiones y sobre una misma superficie. Es decir, que gracias a la chapuza que durante años han realizado el asfalto no aguanta ya ni siete días sin fracturarse por completo.
Esto, que ha sucedido en la Estación, es solo una muestra que acredita perfectamente la urgente necesidad de una mejora en los viales tacoronteros.
Resulta llamativo que quienes con su ineptitud y deficiente gestión han permitido que la situación llegue hasta este punto sean los mismos que han pretendido, y aún a día de hoy pretenden, imponernos un plan general en el que se contemplaba la creación de cientos de calles nuevas sin ninguna razón ni sentido más allá de abrir las puertas a la especulación. Habría que preguntarles cómo pensaban mantener esos viales si son incapaces de preservar el buen estado de los existentes.
A lo largo y ancho de todo el municipio el firme presenta un aspecto más propio de otras épocas y las miles de grietas dejan de convertirse en el problema ante el alarmante y creciente número de baches.
Los efectos de la natural erosión que provoca el agua en cualquier material son exponencialmente multiplicados por el mal estado de las carreteras y se ha llegado a un punto tal que, en algunos casos, podemos hablar de potenciales peligros y auténticos obstáculos al tráfico rodado.
Desde las zonas costeras hasta llegar a Agua García, pasando por las medianías, el municipio está invadido de socavones de considerables dimensiones que deben ser esquivados por los conductores.
El ejemplo más gráfico es el de La Estación que, a pesar de ser la principal zona comercial y motor económico del municipio, muestra una imagen de total abandono. La situación es de tal entidad que podemos distinguir incluso los diversos colores pertenecientes a los distintos parcheados que durante años se han realizado. No obstante, se ha llegado a un punto en el que más allá de los baches y parches es posible observar un importante desnivel o hundimiento a lo largo de toda la vía.

Aunque es algo que aún no ha sucedido, la profundidad y envergadura de algunos de los hoyos y zanjas nos hacen pensar que, muy posiblemente, algún conductor despistado podría llegar a sufrir un accidente o daños en su vehículo. De suceder algo así no sería extraño que reclamara una indemnización al ayuntamiento y desde luego que el importe de la misma lo pagaremos entre todos.
Prueba de lo dicho es que en tan solo dos semanas se han realizado trabajos de parcheo por dos ocasiones y sobre una misma superficie. Es decir, que gracias a la chapuza que durante años han realizado el asfalto no aguanta ya ni siete días sin fracturarse por completo.
Esto, que ha sucedido en la Estación, es solo una muestra que acredita perfectamente la urgente necesidad de una mejora en los viales tacoronteros.
Resulta llamativo que quienes con su ineptitud y deficiente gestión han permitido que la situación llegue hasta este punto sean los mismos que han pretendido, y aún a día de hoy pretenden, imponernos un plan general en el que se contemplaba la creación de cientos de calles nuevas sin ninguna razón ni sentido más allá de abrir las puertas a la especulación. Habría que preguntarles cómo pensaban mantener esos viales si son incapaces de preservar el buen estado de los existentes.
sábado 28 de noviembre de 2009
Una reflexión.
Las razones por las que un individuo decide tomar parte en unas elecciones y participar de la grandeza de la democracia pueden ser de naturaleza muy diversa. En principio una persona que aspira a ocupar un cargo público lo hace por la mera inquietud de hacer mejor las cosas, de cambiar la realidad que vive y poner rumbo hacia un camino de logros y mejoras. Sin embargo, la imagen que proyectan los políticos de nuestra tierra dista mucho de ese prototipo.
Somos un pueblo afortunado; situado físicamente en un entorno de inigualable belleza y políticamente en la próspera Europa y que, sin embargo, arrastra una gran cantidad de deficiencias y problemas que requieren con urgencia de una solución adecuada. Pero de entre todos los males que nos aquejan el peor, tal vez por ser la fuente última de todos ellos, son nuestros políticos.
La política debiera ser entendida como una vocación y, sin embargo, lo que observamos es que la inmensa mayoría de los que la ejercen la ven como una profesión. Mientras que en la mente de quien pide el voto debería haber un proyecto claro tendente a la búsqueda de la prosperidad y el desarrollo, la realidad es que normalmente solo piensan en asegurarse para ellos un cómodo futuro. Casi podríamos afirmar que hoy por hoy el ejercicio de un cargo público es visto como una manera de hacerse funcionario sin necesidad de superar unas oposiciones, con una vida relajada y un salario de descomunales dimensiones. Mientras que lo deseable sería que nuestros políticos tuvieran alma de auténticos líderes sociales, el día a día nos demuestra que lo único que poseen es espíritu de contrastista o gangochero. Ellos simplemente visten bien, cobran mucho y van en coche oficial a todas partes.

Un aspecto que demuestra lo afirmado son precisamente sus sueldos. Si realmente hubiera una vocación de servicio, una mínima inquietud desinteresada dirigida a mejorar la vida de sus vecinos, los salarios que perciben nuestros políticos serían muy distintos. Desde unos alcaldes que perciben mensualmente unas cantidades desproporcionadas, hasta diputados de cualquier tipo que al margen de su sueldo cobran una gran cantidad de dietas, la realidad es que, si bajáramos su remuneraciones al nivel del común de los mortales, la mayoría no se interesaría lo más mínimo por ocupar un cargo público.
Se nos dice que tales cantidades van dirigidas a asegurar su independencia pero, sin embargo, vemos que normalmente cuanto más cobran son más corruptos.
Estas personas deberían velar siempre por el interés general pues para eso fueron elegidos. A pesar de ello la verdad es que normalmente solo piensan en sus propios intereses y rara vez en los comunes.
Hacen lo imposible por eternizarse en el poder conscientes de que carecen de las aptitudes mínimas para dedicarse a cualquier otro oficio y esto nos lleva a la paradoja de que, en los puestos que deberían ocupar personas con grandes ideas y amplitud de miras, encontramos normalmente a los más mediocres, incapaces e interesados.
Por desgracia la realidad es esta y para modificarla hace falta un cambio radical a todos los niveles, tanto en los dirigentes como en los ciudadanos. No obstante, la mentalidad de nuestros políticos, a estas alturas, no cambiará. Por lo tanto, la solución más factible es cambiarlos a ellos.
Recordemos que a nadie le pertenecen las instituciones y solo nosotros somos dueños de nuestro futuro.
Somos un pueblo afortunado; situado físicamente en un entorno de inigualable belleza y políticamente en la próspera Europa y que, sin embargo, arrastra una gran cantidad de deficiencias y problemas que requieren con urgencia de una solución adecuada. Pero de entre todos los males que nos aquejan el peor, tal vez por ser la fuente última de todos ellos, son nuestros políticos.
La política debiera ser entendida como una vocación y, sin embargo, lo que observamos es que la inmensa mayoría de los que la ejercen la ven como una profesión. Mientras que en la mente de quien pide el voto debería haber un proyecto claro tendente a la búsqueda de la prosperidad y el desarrollo, la realidad es que normalmente solo piensan en asegurarse para ellos un cómodo futuro. Casi podríamos afirmar que hoy por hoy el ejercicio de un cargo público es visto como una manera de hacerse funcionario sin necesidad de superar unas oposiciones, con una vida relajada y un salario de descomunales dimensiones. Mientras que lo deseable sería que nuestros políticos tuvieran alma de auténticos líderes sociales, el día a día nos demuestra que lo único que poseen es espíritu de contrastista o gangochero. Ellos simplemente visten bien, cobran mucho y van en coche oficial a todas partes.
Un aspecto que demuestra lo afirmado son precisamente sus sueldos. Si realmente hubiera una vocación de servicio, una mínima inquietud desinteresada dirigida a mejorar la vida de sus vecinos, los salarios que perciben nuestros políticos serían muy distintos. Desde unos alcaldes que perciben mensualmente unas cantidades desproporcionadas, hasta diputados de cualquier tipo que al margen de su sueldo cobran una gran cantidad de dietas, la realidad es que, si bajáramos su remuneraciones al nivel del común de los mortales, la mayoría no se interesaría lo más mínimo por ocupar un cargo público.
Se nos dice que tales cantidades van dirigidas a asegurar su independencia pero, sin embargo, vemos que normalmente cuanto más cobran son más corruptos.
Estas personas deberían velar siempre por el interés general pues para eso fueron elegidos. A pesar de ello la verdad es que normalmente solo piensan en sus propios intereses y rara vez en los comunes.
Hacen lo imposible por eternizarse en el poder conscientes de que carecen de las aptitudes mínimas para dedicarse a cualquier otro oficio y esto nos lleva a la paradoja de que, en los puestos que deberían ocupar personas con grandes ideas y amplitud de miras, encontramos normalmente a los más mediocres, incapaces e interesados.
Por desgracia la realidad es esta y para modificarla hace falta un cambio radical a todos los niveles, tanto en los dirigentes como en los ciudadanos. No obstante, la mentalidad de nuestros políticos, a estas alturas, no cambiará. Por lo tanto, la solución más factible es cambiarlos a ellos.
Recordemos que a nadie le pertenecen las instituciones y solo nosotros somos dueños de nuestro futuro.
lunes 9 de noviembre de 2009
Mentiroso e inmoral.
Los plenos de El Sauzal se desarrollan normalmente cada dos meses y en ellos la oposición suele tener un papel bastante limitado, en ocasiones nulo. Sin embargo, lo que más llama la atención no es esto, entre otras cosas porque es algo a lo que nos tienen acostumbrados, sino la reacción del alcalde cuando se les ocurre preguntar algo.
Debió ser a raíz de la polémica surgida en torno a la terraza del restaurante “Jalea de Menta” del que es copropietaria la esposa del presidente del gobierno, Ángela Mena, que a la oposición se le ocurrió preguntar sobre su licencia y el incumplimiento por parte de este local de la ordenanza municipal de ocupación de la vía pública con sillas, toldos y mesas. Además preguntaron si este negocio contaba con licencia para desarrollar espectáculos en dominio público tal y como llevaba haciendo durante el verano.

La respuesta dada por parte del alcalde no dejó lugar a dudas. No solo reconoció que el restaurante Jalea de Menta no contaba con licencia para realizar esos espectáculos sino que, además, admitió que incumplía por completo la ordenanza objeto de discordia. Es decir, Mariano Pérez reconoció en el pleno que, en sus declaraciones hechas al periódico El Día en las que aseguraba que la terraza “se ajusta a lo dispuesto en la ordenanza reguladora de la ocupación de la vía pública para este tipo de actividades”, sencillamente mentía.
No obstante, como si reconocer con todo descaro tal mentira no fuera suficiente despropósito por un día, la desfachatez del alcalde no se quedó ahí. Acto seguido y sabiéndose descubierto, realizo una maniobra más propia de un déspota que de un político decente. Concretamente aseguró que ordenaría la retirada de todas las terrazas que en el municipio incumplieran la ordenanza haciéndoles llegar a los propietarios de las mismas una carta en la que expondría que dicha acción se llevaba a cabo por solicitud del grupo mixto. De este modo, hemos de reconocer que astuto a la par que ruin, le daba la vuelta a la tortilla y amordazaba a sus rivales con el amago de poner a los comercios en su contra.
Al parecer Mariano Pérez no termina de entender que ser alcalde conlleva también responsabilidades y no solo ordenar a su antojo, figurar en las fotos y tener un más que jugoso sueldo. Si actúa de tan reprochable manera con una oposición débil y desorientada ¿Qué no sería capaz de hacer si de verdad tuviera un rival en la lucha por llevar las riendas del pueblo?
AAG
Debió ser a raíz de la polémica surgida en torno a la terraza del restaurante “Jalea de Menta” del que es copropietaria la esposa del presidente del gobierno, Ángela Mena, que a la oposición se le ocurrió preguntar sobre su licencia y el incumplimiento por parte de este local de la ordenanza municipal de ocupación de la vía pública con sillas, toldos y mesas. Además preguntaron si este negocio contaba con licencia para desarrollar espectáculos en dominio público tal y como llevaba haciendo durante el verano.
La respuesta dada por parte del alcalde no dejó lugar a dudas. No solo reconoció que el restaurante Jalea de Menta no contaba con licencia para realizar esos espectáculos sino que, además, admitió que incumplía por completo la ordenanza objeto de discordia. Es decir, Mariano Pérez reconoció en el pleno que, en sus declaraciones hechas al periódico El Día en las que aseguraba que la terraza “se ajusta a lo dispuesto en la ordenanza reguladora de la ocupación de la vía pública para este tipo de actividades”, sencillamente mentía.
No obstante, como si reconocer con todo descaro tal mentira no fuera suficiente despropósito por un día, la desfachatez del alcalde no se quedó ahí. Acto seguido y sabiéndose descubierto, realizo una maniobra más propia de un déspota que de un político decente. Concretamente aseguró que ordenaría la retirada de todas las terrazas que en el municipio incumplieran la ordenanza haciéndoles llegar a los propietarios de las mismas una carta en la que expondría que dicha acción se llevaba a cabo por solicitud del grupo mixto. De este modo, hemos de reconocer que astuto a la par que ruin, le daba la vuelta a la tortilla y amordazaba a sus rivales con el amago de poner a los comercios en su contra.
Al parecer Mariano Pérez no termina de entender que ser alcalde conlleva también responsabilidades y no solo ordenar a su antojo, figurar en las fotos y tener un más que jugoso sueldo. Si actúa de tan reprochable manera con una oposición débil y desorientada ¿Qué no sería capaz de hacer si de verdad tuviera un rival en la lucha por llevar las riendas del pueblo?
AAG
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sábado 7 de noviembre de 2009
Adiós al PGOU
Ayer Viernes 06 de noviembre de 2009 el pleno revocó por unanimidad el acuerdo de aprobación inicial del PGOU de Tacoronte.
Comenzaba la sesión desde las 12 del medio día pero no fue hasta poco antes de las tres de la tarde cuando el pueblo lograba una victoria histórica en el pulso mantenido con sus políticos.
Después de pasar por diferentes asunto, llegó el momento que todo el mundo esperaba. La sala estaba llena de vecinos y periodistas, cientos de personas esperaban fuera ante la imposibilidad de entrar todos dentro y algún asistente, desesperado por la dilación en otros temas que perdían importancia ante el que nos ocupa, habían ya cedido su asiento.
La concejal del grupo socialista pidió leer ella misma la moción en la que denunciaba la falta de participación y solicitaba revocar el acuerdo del pleno. Al finalizar la misma los asistentes rompieron en aplausos. Entonces intervino el grupo de gobierno y defendió la gestión realizada aunque, para sorpresa de muchos, mostraban su disposición a aceptar ciertos puntos del texto propuesto pero sin retirar el plan.
A continuación intervinieron dos concejales más del grupo socialista y ante los aplausos del público el concejal de urbanismo, Daniel Díaz, llegó a acusarlos de no debatir sino hacer discursos políticos. No obstante, este mismo concejal llegó en un determinado momento a ver como era él el recriminado, y no por parte de ningún otro político, sino por el mismo pueblo que veía cómo ante las acusaciones de la oposición el responsable de urbanismo reía de un modo ciertamente cínico.
Tras esto tomó la palabra la portavoz del grupo popular que comenzó denunciando la negativa del grupo de gobierno ante su solicitud de trasladar a un lugar más apropiado el pleno para que pudieran asistir todos los vecinos. Continuó también hablando de falta de participación y oscurantismo. Como en el caso anterior quienes allí estaban interrumpían con aplausos y, también como en el primer momento, las caras de los concejales de CC y del propio alcalde revelaban su nerviosismo.
Por último le tocó el turno al concejal del grupo mixto el cual habló sobre lo que de verdad significa la democracia y mostró su apoyo a las palabras de sus compañeros.
Lo más inesperado llegó al final cuando tras discutir de quien sería la responsabilidad, si de la oposición o del grupo de gobierno, este último termino cediendo, dio marcha atrás y votó a favor de la revocación del acuerdo del pleno. En ese mismo momento el pueblo rompió en una ovación a la que se sumaron todos los concejales de la oposición e incluso, en un segundo momento, los propios concejales del grupo de gobierno. No obstante, la fingida alegría de estos últimos se esfumó de inmediato cuando espontáneamente las cientos de personas que llenaban los aledaños del ayuntamiento comenzaron a murmurar una sola palabra: “Dimisión”.
Como hemos dicho, de inmediato cambiaron las caras en el grupo de gobierno y el murmullo se hizo grito. Cientos de voces, unas en el interior y otras desde la plaza donde habían soportado la lluvia y el frío, repetían constantemente una sola palabra: “¡Dimisión!”
El miedo se apoderaba ya de ellos y pidieron a la gente que fuera saliendo. De este modo, cuando la sala volvía a la normalidad, se dio la palabra al representante de la plataforma vecinal que reconocía no tener mucho más que decir al respecto, rebajó el tono de la crítica previsto y aseguró conformarse con la dimisión del concejal de urbanismo.
De este modo, salvando algunos detalles y pormenores, el pueblo de Tacoronte dio una importante lección a sus políticos y planteó una seria advertencia de futuro. El acuerdo terminó por incluir compromisos de participación por parte del gobierno que deberemos vigilar para que no se olviden de cumplirlos. Todos hemos aprendido algo pero lo importante es que no permitamos que se repita lo sucedido.
AAG
Comenzaba la sesión desde las 12 del medio día pero no fue hasta poco antes de las tres de la tarde cuando el pueblo lograba una victoria histórica en el pulso mantenido con sus políticos.
Después de pasar por diferentes asunto, llegó el momento que todo el mundo esperaba. La sala estaba llena de vecinos y periodistas, cientos de personas esperaban fuera ante la imposibilidad de entrar todos dentro y algún asistente, desesperado por la dilación en otros temas que perdían importancia ante el que nos ocupa, habían ya cedido su asiento.
La concejal del grupo socialista pidió leer ella misma la moción en la que denunciaba la falta de participación y solicitaba revocar el acuerdo del pleno. Al finalizar la misma los asistentes rompieron en aplausos. Entonces intervino el grupo de gobierno y defendió la gestión realizada aunque, para sorpresa de muchos, mostraban su disposición a aceptar ciertos puntos del texto propuesto pero sin retirar el plan.
A continuación intervinieron dos concejales más del grupo socialista y ante los aplausos del público el concejal de urbanismo, Daniel Díaz, llegó a acusarlos de no debatir sino hacer discursos políticos. No obstante, este mismo concejal llegó en un determinado momento a ver como era él el recriminado, y no por parte de ningún otro político, sino por el mismo pueblo que veía cómo ante las acusaciones de la oposición el responsable de urbanismo reía de un modo ciertamente cínico.
Tras esto tomó la palabra la portavoz del grupo popular que comenzó denunciando la negativa del grupo de gobierno ante su solicitud de trasladar a un lugar más apropiado el pleno para que pudieran asistir todos los vecinos. Continuó también hablando de falta de participación y oscurantismo. Como en el caso anterior quienes allí estaban interrumpían con aplausos y, también como en el primer momento, las caras de los concejales de CC y del propio alcalde revelaban su nerviosismo.
Por último le tocó el turno al concejal del grupo mixto el cual habló sobre lo que de verdad significa la democracia y mostró su apoyo a las palabras de sus compañeros.
Lo más inesperado llegó al final cuando tras discutir de quien sería la responsabilidad, si de la oposición o del grupo de gobierno, este último termino cediendo, dio marcha atrás y votó a favor de la revocación del acuerdo del pleno. En ese mismo momento el pueblo rompió en una ovación a la que se sumaron todos los concejales de la oposición e incluso, en un segundo momento, los propios concejales del grupo de gobierno. No obstante, la fingida alegría de estos últimos se esfumó de inmediato cuando espontáneamente las cientos de personas que llenaban los aledaños del ayuntamiento comenzaron a murmurar una sola palabra: “Dimisión”.
Como hemos dicho, de inmediato cambiaron las caras en el grupo de gobierno y el murmullo se hizo grito. Cientos de voces, unas en el interior y otras desde la plaza donde habían soportado la lluvia y el frío, repetían constantemente una sola palabra: “¡Dimisión!”
El miedo se apoderaba ya de ellos y pidieron a la gente que fuera saliendo. De este modo, cuando la sala volvía a la normalidad, se dio la palabra al representante de la plataforma vecinal que reconocía no tener mucho más que decir al respecto, rebajó el tono de la crítica previsto y aseguró conformarse con la dimisión del concejal de urbanismo.
De este modo, salvando algunos detalles y pormenores, el pueblo de Tacoronte dio una importante lección a sus políticos y planteó una seria advertencia de futuro. El acuerdo terminó por incluir compromisos de participación por parte del gobierno que deberemos vigilar para que no se olviden de cumplirlos. Todos hemos aprendido algo pero lo importante es que no permitamos que se repita lo sucedido.
AAG
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martes 3 de noviembre de 2009
Reivindicación sin contestar

A pesar de las décadas que Coalición Canaria lleva gobernando en el municipio de El Sauzal, hay algunas reivindicaciones vecinales que, por motivos que no llegamos a entender, nunca han sido atendidas desde el consistorio sauzalero.
Una de estas reivindicaciones, en la que además coinciden la inmensa mayoría de los vecinos, es la construcción de un tanatorio municipal en el casco del municipio. Aunque parezca increíble, la verdad es que en el municipio de El Sauzal solo hay un tanatorio de titularidad municipal que es el situado en el barrio de Ravelo. Es por ello que cuando un vecino de la zona baja del municipio fallece sus restos mortales son velados en el tanatorio de la Casa de Acogida Madre del Redentor, es decir, en un tanatorio de titularidad no municipal, propiedad de la Diócesis de Tenerife.
Así las cosas, cuando este tanatorio está ocupado, ya sea porque fallezca un anciano residente en el centro u otro vecino del municipio, el velatorio se debe realizar en el tanatorio de Ravelo. Lo peor de todo es que ha ocurrido en innumerables ocasiones que también este último esté ocupado y ante esa situación los restos mortales del fallecido han tenido que trasladarse a otro municipio para ser allí velado.
No es necesario extenderse en los pormenores de la situación pero lo cierto es que, en unos momentos tan difíciles, el traslado de todo un grupo de familiares y amigos hacia otro municipio para velar allí a algún ser querido supone para los mismos un trastorno extra en la ya de por sí delicada situación. Los hechos no dejan de ser paradójicos porque durante años se han desarrollado otras instalaciones e infraestructuras de diverso tipo y, sin embargo, algo que tarde o temprano todos usaremos sigue siendo negado por el ayuntamiento al pueblo de El Sauzal. Es más, el consistorio ha tenido en sus manos oportunidades de oro como pudiera ser el plan estatal de inversión local y, sin embargo, han preferido destinar esos fondos a otros proyectos de menor necesidad.
Tal vez todo se deba a la difuminada visión de la realidad que termina teniendo un político cuando ha ocupado durante 22 años un puesto de poder. Es solo una prueba más de lo necesaria que se hace una verdadera regeneración política en la Villa de El Sauzal.
AAG
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Mariano Pérez
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